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Adicción al trabajo (workaholism):  un “problema bien visto” en algunas culturas organizacionales

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  • Adicción al trabajo (workaholism):  un “problema bien visto” en algunas culturas organizacionales

El Workaholic, no sólo es aquel que le dedica un tiempo considerable al trabajo, sino que, como toda adicción, desarrolla  un patrón compulsivo que antepone el trabajo a cualquier otra cosa en su vida.

Reconocer esta adicción es el primer paso para poder prevenir daños en la salud y bienestar, no sólo de la persona, sino también de todos aquellos que la rodean.

Señales y síntomas:

  • Dedicación excesiva al trabajo fuera de horario.
  • Excesivo miedo a tomar vacaciones o descansos.
  • Prioriza tareas laborales por encima de los vínculos extra laborales y de su bienestar.
  • Dificultad para desconectar: revisión constante de correo, mensajes o jornadas largas.
  • Incapacidad para delegar por perfeccionismo o miedo a perder control.
  • Fatiga crónica, insomnio o somnolencia durante el día.
  • Irritabilidad, estrés crónico o ansiedad relacionada con el trabajo.
  • Autoexigencia desmedida y culpa por descansar.
  • Negación de problemas de salud para “preservar la productividad”.

Problemas y Consecuencias asociadas:

  • Desequilibrio trabajo-vida y deterioro de relaciones.
  • Riesgo de burnout y agotamiento emocional.
  • Trastornos del sueño y deterioro de la salud física (dolores, sistema inmune afectado).
  • Disminución de la productividad a largo plazo por errores, ausentismo o alta rotación.
  • Ansiedad, depresión y reducción de satisfacción vital.
  • Deterioro de la creatividad y toma de decisiones por estrés sostenido.

El peligro adicional que encubre esta problemática, es que a diferencia de otras como el mobbing, el burnout o los ataques de ansiedad, por poner sólo algunos ejemplos, el comportamiento del workaholic a menudo es alentado y valorado socialmente, destacando ese esfuerzo y dedicación desmedida. Esta visión cambia cuando ese trabajador comienza a fallar, cometer errores y tener conflictos con sus pares producto de su cansancio extremo. En ese preciso momento,  es cuando la misma cultura que lo alentó lo comienza a desestimar, porque deja de ser funcional…

Reconocer y dimensionar estos comportamientos, a menudo naturalizados en las organizaciones, es fundamental para generar y sostener un plan de acción que ponga en el centro a la salud mental personal y organizacional.

A modo de ejemplo, algunas acciones concretas (que deben alinearse con acciones más globales y estratégicas) pueden ser:

  • Fomentar pausas regulares y vacaciones respetadas.
  • Practicar desconexión digital fuera del horario laboral.
  • Delegar tareas y confiar en el equipo.
  • Establecer límites claros y horarios de trabajo definidos.
  • Buscar apoyo profesional si aparecen síntomas persistentes.
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